Aquí de fondo tengo banda sonora para inspirarme para arrancar motores y comenzar esta entrada que bien lo sé va a ser larga... Así que, por favor, sentaros, quitaros los zapatos y poneros cómodos que empezamos.
Todo viene a lo típico, cuando te das cuenta que tras hacer una compra por internet y el pedido llega a casa te sientes engañado. Todo empieza navegando por internet hace ya más de tres meses y pensareis "¿tres meses?" pues sí. Es lo que ha tardado solamente en llegarme el pedido, pero como bien sabréis los que ya hayais pasados por esto, la historia ha comenzado mientras estabas haciendo el pedido.
En mi caso, quizá tenga más perdón o más culpa, estaba no un 100%, pero si un 60% segura de que lo que estaba a punto de adquirir fuera falso. ¿Y cómo lo sabía? pues porque la página no me inspiraba mucha confianza. Un sexto sentido. Vale, mentira. A parte de eso, para ser una página outlet de M·A·C, tenía productos que ni conocía. Pero ya sabéis ves que te vas a ahorras más de cuatro duros y nuestra mente, o al menos la mía, se obnubila, se llena de niebla y dejamos de pensar con coherencia.
Pero bueno, sigo. Cuando me empecé a mosquear de verdad fue cuando YA había hecho el pedido y eso... Ya no sirve.